JWT: 10 Mobile Trends for 2014 and Beyond (May 2014)

JWT: 10 Mobile Trends for 2014 and Beyond (May 2014)

John Raglan, Chairman & Co-Founder of Dipsticks Research Limited has shared with me this so interesting presentation by JWT.

I do agree with John’s statement:  “mobile connectivity is driving marketing these days, and its influence is going to affect everything we do in the future. that’s why jwt’s recent report is particularly timely; take a look at their slideshow here and see what they consider to be the most important trends.

The slideshow examines the most important developments from this year’s biggest events – mobile world congress, consumer electronics show and SXSWi – and distills them into ten key points. ten key points that are an indispensable guide to the way you’ll be talking to hundreds of millions of people very soon.”

Hope you like it

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Crónica de un desespero

Os explicaba el otro día en el post “Where the streets have no name” lo difícil que nos resultaba llegar a los sitios en Tokio. La solución final era utilizar el taxi. Era la solución, sí, pero no os imagináis lo que nos hacía sudar. Hasta que no comprendimos que los taxistas no entendían la grafía latina tuvimos varios momentos de estrés agudo. Una vez comprendimos que la dirección en inglés no significaba nada para ellos y pasamos a la grafía japonesa pensamos que todo sería pan comido. Error. Craso error. “Pero si está en japonés. Cómo es posible que no lo entienda!”. Este era mi comentario desesperado. Pues no, no lo acababan de entender. Entonces empezaba toda la maniobra con el GPS o el comodín de la llamada. Y al final emitían un sonido gutural que era la señal de que ya sabían dónde tenían que ir.

Estamos en Seúl. Y ésto es terrible. Es igual o peor. Creo que Dani y yo hemos envejecido 3 meses de nuestras vidas en este viaje sólo por este concepto.

El último episodio ha sido ahora mismo, cuando volvíamos de cenar al hotel. Como que ya me sé de memoria el proceso, me he permitido sacar fotos. No las voy a compartir aquí por respeto al señor, pero la secuencia es como sigue:

1. Enseñamos la tarjeta con la dirección del hotel en inglés y coreano. Sí, en coreano también. Esta lección la llevamos aprendida. Todo claro. Ya la enseñamos antes de subir al coche

2. Hay dos opciones. a) afirmativo, conoce el destino (no se ha dado el caso). b) juguetea con el GPS, aparentemente da con el sitio y nos da el OK.

3. Entramos en el coche. Arranca. Se desplaza 50-100 metros, se detiene y nos vuelve a pedir la tarjeta del hotel. Vuelve a leer. Y la vuelve a leer. Habla. No le entendemos. Aproxima la tarjeta a la luz (importante, la mayoría son ancianos). Masculla algo. Le volvemos a decir en voz alta el nombre del hotel. Vuelve a mirar la tarjeta.

4. Toquetea el GPS. Otra vez. Entonces nos preguntamos qué narices ha consultado antes. Miramos atentamente cómo escribe la dirección y es cuando nos damos cuenta de que cada signo lo construyen. No existe la letra “prefabricada”: Para escribir “A” tienen que construir el signo a partir de los diferentes elementos. Esto ya es un punto de dificultad añadido. Este ejercicio lo pueden llegar a hacer 2 ó 3 veces.

5. Se gira y dice “Telefon”. Esto es el comodín de la llamada. Llama al sitio de destino, están 2-3 minutos hablando y ya parece que lo entiende. Y, ale-hop, emprende la marcha. Por cierto, marcha que se parece más a la conducción de mis hijos en los autos de choque que a la de un taxista profesional.

6. Felizmente llegamos al destino. En este último caso, hemos tardado 13 minutos en investigar el recorrido y 2 en llegar al hotel. Tremendo, apoteósico. Casi casi aplaudo al llegar.

Sí, lo siento si soy muy irónico. Pero es que no os podéis imaginar la bilis que me ha generado este episodio estos últimos días.

Tiene que haber algo en todo ésto. Tiene que haber una razón que se nos escapa. Cuando sólo estaba en inglés llegamos a la conclusión de que era la barrera cultural, no sólo idiomática sino también de marco mental. Por ejemplo, tanto en japonés como en coreano no saben si una frase es afirmativa o negativa hasta el final. No es hasta el final donde se decide todo. Como en la Liga este año (#kgmkny). Por este motivo ponen cara de póker cuando hablan, porque no saben hasta el final si se les alaba o se les critica.

Pero, ¿por qué pasa ésto cuando está escrito en su idioma?. No lo hemos comprendido todavía. Tienen el GPS que les ha cambiado la vida. Seúl antes era como Tokio; no había nombres en las calles y lo más normal era perderse. Ahora tienen la tecnología. Y ni así hemos podido hacer un sólo recorrido plácido. Si alguien tiene alguna respuesta, se la agradeceremos enormemente. Quizás en los 2 días que nos quedan podemos prolongar en 15 días nuestras vidas….

Nota de Autor: La corrección del vocabulario aquí descrito no se corresponde para nada al proferido dentro del habitáculo del Taxi

 

 

 

 

Lost in Translation

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¡Qué gran película! La ví hace años y me auto-prohibí verla antes del viaje a Tokio. La veré de regreso. No quería estar bajo su influencia durante nuestro descubrimiento de la capital. Ya en Seúl, fuera del entorno nipón, os aseguro que en muchas ocasiones he tenido la sensación de Bill Murray. No, no soy un cotizado actor en horas bajas rodando un spot para un whisky japonés. Y muchísimo menos mi compañera de viaje iniciático es Scarlett Johanson. “Lamentablemente” ha sido Daniel Osuna. Cualquier parecido con la realidad es pura coincidencia, ya lo sabemos.

A pesar de todas las diferencias de contexto, el sentimiento de “Lost in Translation” no ha dejado nunca de acompañarnos. Vaya ciudad de contrastes. Qué sociedad tan rica, multiforme y camaleónica. En definitiva, sorprendente.

Con Dani no hemos parado de comentar muchos aspectos que nos chocaban. Voy a enumeraros cinco:

1. Nivel de inglés de la población vs posición mundial de sus marcas.

Vamos a ver. ¿Cómo se explica que sus marcas hayan colonizado el mercado mundial si se estima que sólo el 1% de la población es capaz de una conversación madura en inglés? Sí, ya sé, me diréis que el 1% de 127 Millones de personas son 1,27 millones de personas. Esta no es la respuesta. Los niveles senior de las compañías no los copan personas bilingües. De hecho, nos comentaban que el inglés no representaba ningún diferencial.

Recuerdo que en la Universidad nos explicaban que en las corporaciones niponas expatriaban a los peores ejecutivos puesto que la carrera buena, la “voie royale” como dicen los franceses, era la doméstica. En el viaje me lo han confirmado. Antes sólo expatriaban a la gente que hablaba idiomas. Éstos eran los filólogos. Los que no tenían ni idea de negocio. Entonces me vino a la cabeza la anécdota que me explicó un compañero del colegio, graduado en Esade, que empezó a trabajar en Sharp. Bien, su jefe se cortaba las uñas de los pies en su despacho mientras silbaba. Su aportación al negocio no fue mucho más allá… Por suerte, parece ser que ésto ya está cambiando.

La mayoría de personas con las que nos hemos reunido tenían un buen nivel de inglés, salvo algunas excepciones. De hecho, dos de las excepciones (flagrantes) eran los responsables del departamento internacional de la empresa. Ya me diréis cómo lo sacan adelante.

2. El equilibrio, el orden, la elegancia versus la polución comercial.

No recuerdo haber visto una ciudad plagada de rascacielos más armónica. De cuidada estética, los edificios y las calles lucen. Asimismo, no todo es asfalto. Está plagado de zonas verdes y hay una buena cantidad de árboles y pequeñas zonas ajardinadas en las aceras y bajo los grandes edificios. El asfalto no atosiga tanto como en otras mega urbes. Por otra parte, la organización de los servicios es impecable. Todo tiene un propósito y cada cosa está en el sitio que han ideado. Les encantan los uniformes. Ya desde niños los ves uniformados. De adultos, todas las profesiones tienen el suyo. Los policías, agentes de seguridad, trabajadores del metro, jardineros, taxistas y oficinistas. Todos tienen su uniforme y lo llevan de forma impecable, casco o gorra y guantes incluídos.

Ahora bien, en las zonas de bullicio comercial la polución visual, lumínica y acústica es de “Padre y Señor mío”. Al más puro estilo “chino”, los colores chillones, carteles cutres, incluso grotescos, música descontrolada y alaridos de vendedores inundan el espacio público. Incluso dentro de las tiendas. En estas zonas, las tiendas no habrán visto un planograma en su vida. Es tremendo. Las zonas comerciales de Shinjuku y Akihabara son un verdadero insulto al buen gusto y equilibrio estético que tanto domina en el resto de la ciudad.

3. La hospitalidad, amabilidad y exquisitez en el trato versus la “agresividad ambiental” con relación al sexo.

El trato que nos han dispensado nuestros huéspedes japoneses es inmejorable. Sólo deciros que los 3 días laborables de la semana pasada nos invitaron a cenar de forma improvisada. Así, por el morro. Asimismo, durante las reuniones en sus oficinas, la cordialidad y ganas de llegar a un buen entendimiento han sido encomiables. Gran trato a nivel personal.

Todo ésto que os relato, ¿cómo casa con lo os contaré ahora?. Tengo fotos de carteles en la estación asignando vagones “sólo para mujeres” en las horas punta. Resulta que los toqueteos en medio de la masa son el pan de cada día. Rótulos que alertan a las mujeres a estar atentas a que no les hagan fotos por debajo de la falda. Vas por calles céntricas como pueden ser las de Shibuya (Pça Catalunya o Puerta del Sol) y anuncian a todas luces y con total descaro el catálogo de chicas que se ofrecen. La oferta sexual, cómo no, está también normalizada según unos parámetros de orden. Tanto en su publicidad (estilo comercial) como localización.

Nos comentaba uno de nuestros interlocutores que para que todo ésto fuera así sólo se explicaba por que los usuarios/actores de estos servicios/acciones eran sus compañeros de oficina. Es decir, no personas marginales, sino cualquiera. Factor que hace reflexionar.

4. La gran capacidad de innovación vs la no voluntad de salirse del rebaño. 

De sobras es conocido que Tokio es una de las grandes ciudades que marcan la tendencia. Si nos fijamos en el modo de vestir, aquí encontramos las personas más frikies vistas jamás. Y sin llegar a este extremo, no es raro ver algunos individuos yendo a trabajar con los pantalones por encima de los tobillos, zapato de charol sin calcetines y una americana. Dani se ha quedado prendado de las bolsas de diseño que muchos llevan. Por otro lado, en todo a lo que afecta a la robótica y electrónica, Japón siempre ha ido muchos años por delante del resto.

Siendo ésto así, contrasta enormente con la visión de la mayoría de ejecutivos vistiendo traje negro, camisa blanca y corbata oscura. Contrasta con la pregunta que los interlocutores te hacen: “¿alguien lo ha hecho antes aquí?”. Si la respuesta es negativa te dicen “ui, pues entonces no se puede hacer”. O contrasta con la escena que me ocurrió el otro día en el Esomar Best of Japan. Tom de Ruyck exponía su presentación sobre comunidades online y pidió que el público levantara la mano si conocía la marca de galletas Pim’s. Pensando que era internacionalmente conocida la levanté. Resulta que todo el auditorio se me quedó mirando porque nadie más se atrevió a hacerlo. No sé si es porque no la conocían o, simplemente, como me decía la representante de Coca Cola porque nadie quiere destacar en público. No quieren ser los primeros a título individual.

5. Gran oferta de comida japonesa vs inexistencia de pizzerias.

Sí, ya sé que es una chorrada. Pero el otro día reía solo pensando “nunca había visto tantos restaurantes japoneses juntos y tan pocos italianos”. Es así y se agradece.

Estos y más asuntos nos hemos ido cuestionando, sin encontrar la respuesta, estos días mientras luchábamos por llegar a los sitios indicados y por hacernos entender con los taxistas, trabajadores del hotel, restaurante, metro y tiendas o cualquier viandante. En definitiva, hemos disfrutado a nuestra manera estando “lost in translation”.

Ya hemos superado las 1000 visitas!

Gracias a todos los que seguís el blog. Es el primer experimento que hago de este tipo y no tenía ni idea de la respuesta que obtendría. 1005 visitas a cierre del Domingo, creo que no está mal.. Arrancamos la última semana de viaje y anima ver que nos seguís. Pas mal!

Espero que lo que compartimos os sea de interés. A partir de esta noche, Seul. Arigato

Mazinger Z

Mazinger Z. Pronúnciese “Machinga seto”. ¡Qué gran ilusión me ha hecho encontrarme a Mazinger en Akihabara!. La “Electric City” de Akihabara es una de las zonas más típicas de Tokio. Hoy domingo por la mañana era digno de visitar. Es la zona donde se ubican las tiendas de oportunidades electrónicas, de juego y hobbies. Escribiré otra entrada dando más detalles. El protagonista de ésta es Mazinger.

Tras cruzarme estos días por las calles con muchos sosías de Koji Kabuto, encontrarme hoy cara a cara con Mazinger me ha remontado a la infancia. En concreto a mi Primera Comunión. Recuerdo perfectamente la que debe ser mi primera “gran frustación”. A la edad de 7 años, un 2 de Junio. La Primera Comunión nos hacía mucha ilusión a esa edad. Entre otras cosas, era el día en el que esperábamos tener nuestro primer reloj. En esa época, un reloj digital japonés. Creo recordar que era un Casio, el más popular de la época. Tengo la imagen en la memoria. Gris, pantalla agrisada en medio de un marco negro, muchos botones y uno iluminaba la pantalla con una luz anaranjada. El reloj era el regalo de los padres. Pero en ese día yo esperaba un regalo muy especial. Además del reloj, un amigo del colegio me había prometido regalarme un Mazinger Z tamaño real!

Sí, ahora no recuerdo su nombre, pero el chaval llevaba tiempo explicándome que su padre tenía todos los personajes de Mazinger Z en tamaño real en su casa. Y que para mi Primera Comunión me regalaría un Mazinger Z. Podéis imaginar cómo yo estaba. Sólo esperaba que este amigo llegase a la fiesta y me trajese este regalo. Estaba un poco preocupado porque no sabía dónde lo meteríamos en casa, pero éste era un detalle menor. ¡Yo quería mi Mazinger Z!. Quería montarme en su cabeza y manejarlo como hacía Koji Kabuto.

Supongo que a estas alturas de la historia ya os imagináis cómo acabó la historia. Acabé el día con un libro cómic de Mazinger Z (el anuncio del “Un Palo!” es altamente descriptivo). La mezcla de desilusión, decepción y rabia hizo que no dijese nada en ese momento. Creo que balbuceé algunas palabras interrogativas. Me quedé en silencio mirando el cómic un buen rato. Por suerte, era una fiesta, había mucha gente, muchos amigos y familiares y volví de nuevo a divertirme…pero ya véis, lo tengo grabado en la memoria.

Hoy puedo decir que me he resarcido. No sólo he hecho la foto al Mazinger de 1.80m, sino que, ojo, me he comprado uno de segunda (o decimoquinta mano) de un tamaño majo. Lo he encontrado por pura casualidad, buscando los Doraimons, Tsuneos y Sishukas para mis hijos, en una pequeña tienda destartalada, caótica y adorable llamada “The Golden Age”. El tipo de la tienda ha tenido que retirar varios muñecos y juguetes para encontrar el datáfono. Os dejo una foto de mi adquisición

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Where the Streets have no name!

Tokio. Qué gran ciudad!

Dani viajó por Europa durante 32 semanas en 2013. Yo lo hice durante 26. Llevamos años viajando a nuevas ciudades europeas a las que nos adaptamos rápidamente. Ambos hemos estado en Asia con anterioridad. En principio, todo indica que tenemos una cierta experiencia en viajar. Pues bien, en Tokio, amigos, el complejo de Paco Martínez-Soria se ha apoderado de nosotros.

Tokio te pone a prueba. Y más si tienes entre 4 y 5 reuniones por día y sabes que es inadmisible llegar tarde. Imaginaos el reto: una megaciudad de 13,2 Millones de habitantes, 35 líneas de Metro, algunas con sentidos diversos, estaciones inmensas con inacabables pasillos y enlaces, rótulos en japonés y su versión pequeña en inglés, nadie hablando inglés y “last but not least” sin callejero. En tokio, amigos, en Tokio….LAS CALLES NO TIENEN NOMBRE. Os acordáis de la canción de U2 “where the streets have no name“? No lo había pensado nunca pero ahora creo que se inspiraron en esta ciudad.

Hoy es sábado por la mañana. Me he despertado descansado por primera vez en todo el viaje. Los cambios de horario y el ritmo han provocado que ninguna noche hayamos podido dormirnos o despertarnos a una hora normal. Hoy he podido dormir 7 horas. Estaba agotado. Y en gran parte, estos tres últimos días, es por el estrés que nos ha generado esta ciudad. Las reuniones son seguidas. Tenemos la dirección escrita con indicaciones. Ahora hemos pedido que nos las escriban en el hotel en japonés. En la calle no podemos conectarnos a google maps con el móvil puesto que todos los wi-fis públicos están cerrados con contraseña. Existe una aplicación para conectarse a wi-fi pero es para un reducido grupo de localizaciones. Aunque pudiéramos, google maps suele dar varias versiones de una misma dirección. No podemos preguntar a la gente por la calle. El conocimiento del inglés és ínfimo. Las direcciones de las oficinas se basan en el nombre del edificio. Las direcciones tienen el número de distrito, barrio y luego el nombre del edificio. Alucinante. ¡Y la gente es capaz de llegar a los sitios!. Bueno, no siempre. Algunos japoneses nos han confesado que muchas veces no saben llegar a las oficinas de sus clientes la primera vez..

Para gestionar estos moments de estrés necesitamos recurrir más de una vez al taxi. Pero incluso utilizando el taxi, no es garantía de llegar al sitio certero. En un par de ocasiones nos han dejado en otras ubicaciones. Cerca, pero no la correcta. Entonces nos entra el ataque de pánico. Empezamos a buscar alguna persona que hable un mínimo de inglés. En muchas ocasiones es imposible. Entonces, con gestos, dibujos y muecas logramos pedirle que nos acompañe al sitio de la dirección.¡Y funciona!. Los japoneses están siendo muy serviciales. Dejan de hacer lo que están haciendo y te acompañan o te enseñan por google maps la foto del edificio que buscas mientras te indican cómo llegar.

Os confieso que este estrés por llegar puntual al mismo tiempo que gestionar la incertidumbre del destino me ha hecho perder los nervios en más de una ocasión. Hoy recuperaremos la calma

 

ESOMAR Best of Japan. ¿Qué debemos saber del mercado Japonés?

Tuvimos el privilegio de asistir al Esomar Best of Japan Event en el que destacados protagonistas del sector nipón expusieron su punto de vista. Coca Cola, Nissan, Phillip Morris hicieron un claro llamamiento al sector a ser más innovador, más flexible, más osado a romper con las metodologías tradicionales. Destacó Vanessa Oshima, novazelandesa afincada en Japón desde hace 15 años y representante de Coca Cola quien en un perfecto japonés y de manera muy enérgica, exhortó a la audiencia a romper totalmente los esquemas, a involucrarse en el cliente, incluso a retarlo poniéndole el dedo en la llaga en sus malas prácticas.

El encuentro se produjo en el bonito edificio de GMO. Si consultáis mi instagram encontraréis alguna foto. Unas oficinas que te hacen pensar que estás en una película futurista.

Pudimos entablar conversación con distintos representantes nipones así como extranjeros. Tras el encuentro pedimos a Nicolas Antram como representate de GMO que compartiese con nosotros algunos consejos sobre cómo trabajar con el mercado nipón. Asimismo, tuvimos el inmenso placer de charlar animadamente con Edson Ruiz, mexicano afincado en Tokio desde hace 8 años. Su experiencia os puede ser de mucha utilidad.

¡Os dejamos con los vídeos y seguimos con nuestro tour #NTQAsia2014!

 

Joaquim Bretcha at GMO with Nicholas Antram.

Daniel Osuna at GMO with Edson Ruiz [1/2].

Daniel Osuna at GMO with Edson Ruiz [2/2].